La Educación en Armonia con el Buen Vivir
El buen vivir por mucho tiempo ha sido un concepto vacío y desconocido para muchos, sin embargo, en los últimos años se ha popularizado en el ámbito educativo cuyo significado se encuentra vinculado a lo ancestral, para entender mejor su definición podemos afirmar que:
El Buen Vivir es esencialmente una propuesta de nuevo paradigma ético civilizatorio, con implicancias políticas, económicas y culturales, que rescata la ancestral experiencia de los pueblos indígenas latinoamericanos, especialmente andinos, y lo re elabora como parte de las respuestas posibles a la actual crisis múltiple, civilizatoria, que la comunidad humana de destino enfrenta hoy debido al agotamiento del todavía hegemónico orden civilizatorio capitalista y sus pilares ideológicos originados en la modernidad europea, globalizada como “universal” (Jiménez, 2013, párr. 1).
La educación y el buen vivir están fuertemente ligados, ya que el derecho a la educación forma parte del buen vivir, garantizando un desarrollo de las potencialidades humanas y brindando una educación igualitaria para todos en un ambiente sano y saludable. Por otro lado, el buen vivir se integra en la educación jugando el papel de un eje fundamental pues es aquello que garantiza que se formen a los futuros ciudadanos con valores que impulsen el desarrollo del país, personas quienes sean capaces de avanzar sin perjudicar su entorno.
Incorporar el buen vivir en la educación puede ser una tarea desalentadora, sobre todo en sistemas educativos que tradicionalmente se han centrado en estándares más elevados y modelos competitivos. De vez en cuando, sin embargo, hay un número creciente de iniciativas y experimentos educativos que tratan de incorporar estos principios a la práctica educativa, reconociendo que la educación debe preparar a las personas no sólo para el éxito, sino también para un futuro en armonía con la naturaleza.
La educación ecuatoriana tiene el enorme desafío de reconocer los conocimientos, sabidurías, valores y formas de vida ancestrales, como nidos colectivos que promueven el forjamiento del Sumak Kawsay en una sociedad moderna y, por ende, se constituyen en centros de interés en el proceso enseñanza-aprendizaje de la educación del país. (Rodríguez et al.,2018, pág. 580)



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